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Esta entrada es una reflexión personal, llevo dándole vueltas a raíz de lo que pasó hace unos días con un documento de descargo de responsabilidad donde poco más o menos se prohibía la subida al faro de Cabo de Palos, entre otras, a aquellas personas que tenía diabetes.

La reacción de la comunidad fue extraordinaria, fue en el grupo de Facebook Piratas con diabetes, donde se inició esta queja e indignación, que fue ampliándose y llegando a todos los rincones, me atrevería a decir de todo el mundo y a todas las redes sociales, donde se exigió una rectificación.

Mi enhorabuena a todos porque juntos conseguimos que en menos de 24 horas se rectificara y eliminaran del documento de descargo la diabetes.

Documento de descargo en web de Autoridad portuaria leído día 17/10/2018 20:00h

 

Documento de descargo en web de Autoridad portuaria leído día 18/10/2018 11:00h

Pero como todo pude observar un claroscuro y esto es lo que dio pie a mi reflexión.

Soy fiel defensora de las asociaciones de pacientes, en ellas, en el caso de la diabetes podemos encontrar apoyo y orientación que en el ámbito sanitario no vamos a encontrar.

En muchas ocasiones son un complemento a los conocimientos adquiridos porque ellos nos muestran la experiencia y el día a día, cosa que en el hospital no pueden porque no lo viven.

Incluso a la labor de las asociaciones como mediadores cuando existen conflictos de intereses (niños en la escuela, o problemas laborales…) normalmente motivados por falta de conocimientos, pero siempre teniendo en cuenta la visión de las dos partes.

Por esto y mucho mas la labor de estas instituciones están más que justificadas.

Si me centro en la definición de la RAE de asociación “Conjunto de los asociados para un mismo fin y, en su caso, persona jurídica por ellos formada”.

El propósito principal de una asociación es buscar ese fin determinado y común de manera que todos sus asociados queden representados.

En origen toda asociación tiene un buen poso, es fantástico ver a todos los asociados satisfechos, contentos con la labor que se realizó por ellos y para ellos.

Pero como todas las organizaciones humanas se necesitan elegir representantes para tener una o unas personas responsables y visibles que representen a todos los asociados.

Y aquí es cuando entra el factor humano y puede empañar el verdadero fin de lo que dicha institución representa.

Si el interés se desvía hacia una parte de los asociados, la otra parte no se verá representada, sé que es difícil contentar a todos, pero no nos olvidemos que el fin de la asociación es común a todos los asociados.

Y lo que todavía es peor, si convertimos a la asociación en un trampolín para determinadas personas sean o no representantes de la asociación, y se vean favorecidas en su puesto laboral académico o a cualquier nivel, a costa de la asociación o del trabajo de esta o de sus asociados.

Es cierto que la condición humana es débil a estos aspectos, y el poder y la influencia nos ciega, pero no perdamos de vista que los mismos que te han elegido representante, te pueden quitar del puesto si se dieran a conocer las verdaderas intenciones.

Costará más o menos según se agarren a ese puesto de representación, pero el tiempo todo pone en su lugar.

Una pena que las buenas intenciones se desvíen.

Si se utilizara la fuerza y notoriedad que tienen para el interés común que les hizo constituirse como asociación, y contando con sus asociados, los habrá mas o menos activos (pero todos iguales), muchas más cosas se lograrían.

El querer apuntarse el tanto del logro de haber conseguido el cambio en el documento de descargo del faro de Cabo de Palos, no está bien. Ha sido de la comunidad, han sido todos los interesados, de todo el colectivo de personas con diabetes. Si esto se reconociera y se repitiera con más frecuencia mejor nos iría.

Así que pido a las asociaciones de pacientes con diabetes, que pregunten a sus asociados de manera periódica si su labor esta siendo satisfactoria para ellos, y si no es así, rectifiquen y vuelvan al origen, que al fin y al cabo es su razón de existir .

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