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Hace unas semanas me comunicaron una de las noticias más duras que una mujer puede recibir.

Diabetes y aborto 1Tras hacerme una ecografía y una analítica de sangre, me confirmaron que mi embarazo no seguía adelante. No había latido.

A principios del mes de octubre, mi gestación, de algo mas de 10 semanas, se paró.

Y de esto quiero hablar: del aborto. No como profesional sanitario, que lo soy, sino como mujer que ha pasado por esta experiencia tan dolorosa física y emocionalmente hablando.

Estoy convencida y segurísima que hice todo lo posible para que el embarazo fuera bien, pero la naturaleza eligió por mi; y aunque era muy al inicio de la gestación, os aseguro que para una perdida así, no hay consuelo.

Ese sentimiento de culpa de pensar y pensar en qué has fallado, de las veces que le dije lo siento a mi marido (porque en esto somos dos y no nos olvidemos que la pareja también sufre el dolor de la perdida) e intentar buscar una razón para comprender el dolor que se siente, se convierte en una locura.

No hay consuelo.

Escribo esta entrada porque me gustaría dar voz a esta vivencia, que, aun siendo arropada por mi familia al completo, te hace sentir en muchas ocasiones que socialmente es un dolor no reconocido, que se vive en silencio e incluso se infravalora. Pero sigue siendo un duelo y hay que pasarlo, igual da en qué punto del embarazo estuvieras.

En este proceso de duelo se experimenta multitud de emociones, a cuál mas intensa y dolorosa. Sé que han pasados pocos días, pero tenía necesidad de contarlo. Tenía necesidad de poner voz a lo que muchas veces se silencia. Es una pena y un dolor que en ocasiones no se le da valor, que no se entiende o se recurre al socorrido “podéis volver a intentarlo” que tan poco consuelo aporta.

Después de pasar esta experiencia y tener que contarlo en el trabajo para justificar mi baja, a mis amigos, o a quien me ha preguntado, me he dado cuenta que muchas mujeres que me rodean han vivido por lo mismo que yo he pasado, lo cual yo desconocía.

Vivir un aborto es duro. Es un trago doloroso e incómodo para el cuerpo de la mujer y una vivencia psicológicamente compleja.Diabetes y aborto 2

Si estás pasando por este duro proceso, mi consejo es que busques apoyo en tu pareja (recuerda, que él también lo necesita), en tu familia (mil gracias a la mía por estar, para lo bueno y para lo malo) y en mujeres que han vivido lo mismo que tú, porque ellas van a comprender cada uno de los sentimientos que en este duelo vas a tener.

Soy consciente de que tener diabetes es un factor de riesgo y además una dificultad añadida para recuperar la normalidad de la mujer que vive un aborto.

Ya el inicio del embarazo supone una revolución de tus hormonas, y como consecuencia el esfuerzo por controlar las glucemias se triplica, pero lo haces con la motivación de querer lo mejor para el bebé que va a venir y para encontrarte lo mejor posible (os aseguro que no hay motivación mayor).

Pero cuando un embaraDiabetes y aborto 3zo se interrumpe, hay que dar marcha atrás y volver a ajustar el tratamiento.

Volver a ajustar glucemias tras sufrir un aborto es difícil. Y es que el componente emocional hace de las suyas, las ganas ya no son las mismas, y hay que hacerlo porque sí, pero no os podéis imaginar lo difícil que es.

Poco se habla de este tipo de duelo, pero si unimos diabetes a aborto o a duelo prenatal menos todavía.

No quiero terminar sin deciros, a aquellas mujeres con diabetes, que, si estáis buscando tener un hijo, se puede llevar un embarazo saludable, con un bebé sano y unos buenos controles. Yo lo he vivido, mi anterior embarazo se desarrolló sin problema alguno y mi hijo es la prueba de ello.  Tiene ya nueve años y es un hombrecillo sano y de momento ni rastro de la diabetes en él.

Pero también hay que ser consciente de que la diabetes está, y que no lo va a poner fácil, pero repito, es posible y merece la pena. La recompensa es enorme.

Hablar de mi experiencia está siendo difícil. Muy difícil.

Todavía se me hace un nudo en la garganta cuando quiero hablar de lo que ha supuesto el aborto, pero aquí estoy, arropada por mi marido, mi hijo, mi familia y mi gente, y trabajando en recuperar la normalidad en mis controles de glucemia y en mi vida.

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1 Comentario

  1. María

    Un abrazo en este duro momento . Muchos besos

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